Hay creencias y lugares comunes relacionados con las dietas para perder peso que conviene desmentir. Uno de ellos es aquel que dice que los carbohidratos engordan, pues no es realmente cierto.

Para empezar, hay que decir que el hecho de que un alimento engorde o no depende de la cantidad que comas, del ejercicio que hagas y del momento en el que lo consumas. Es por eso que hay que diferenciar entre los distintos tipos de carbohidratos.

Como siempre, la cosa no es sencilla en nutrición, o sí. Los hidratos son recomendables en las dietas -sin abusar- porque tienen efecto saciante, y ya sabemos que esta clase de alimentos ayuda al evitar que piques entre hora otras cosas peores.

Carbohidratos simples y complejos: diferencias clave

De forma habitual, la división entre carbohidratos ya se hace de facto, considerando por separado los carbohidratos y los azúcares. En realidad ambos forman parte del mismo grupo, sólo que los segundos son carbohidratos “simples” de absorción rápida.

En el primer grupo están, por ejemplo, la pasta y el arroz. En el segundo, los dulces, la bollería y otros alimentos con glucosa, sacarosa o fructosa.

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La particularidad de los carbohidratos complejos, su ventaja, es su digestión y asimilación es lenta. Eso hace que no se produzca un pico de insulina en sangre, algo que sí ocurre con su variante simple.

Es precisamente por eso que debes evitar carbohidratos simples y complejos, por dos motivos:

  • Normalmente suelen ser comidas hipercalóricas
  • Al aumentar rápidamente la insulina, el proceso de asimilación de grasas queda inhibido

Aunque los simples son energía rápida, recomendable antes de practicar deporte, no es recomendable abusar de ellos. Si se trata de fruta o arroz, puedes consumirlos sin problemas porque tienen nutrientes: plátanos, mango, piña, etc. No obstante, no debes caer en la tentación con azúcares refinados.