Muchas personas sufren problemas estomacales cuando viajan en el avión. Es un cúmulo de circunstancias: estrés, nervios, la comida que hemos digerido el día antes, la comida que ingerimos en el avión…

Somos animales terrestres, así que volar en un avión somete a nuestro organismo a un entorno de gravedad y presión a la que no está acostumbrando, y eso afecta a nuestro estómago.

¿Sabías que nuestro tracto gastrointestinal tiene tantas conexiones nerviosas como nuestra espina dorsal? Por eso el estrés que supone coger un avión, afecta a nuestro estómago. Esto es lo que no deberías pedir nunca de comida en el avión.

Volar en avión

Antes de volar

Si sufres problemas estomacales durante el vuelo, los médicos aconsejas empezar a prepararse el día antes. Evita los alimentos que poseen azúcares y fibras poco digeribles, como la cebolla, el ajo, las manzanas, o las comidas fermentadas. No es que estos alimentos sean malos, sino que exigen más esfuerzo digestivo y por tanto, en un vuelo pueden causar más problemas. Conviene no ingerirlos ni en el propio vuelo, ni un día antes.

La regla del 25%

El día del vuelo, come un 25% menos de comida de lo que comes habitualmente, y bebe un 25% más de agua.

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No experimentes

Un avión no es un restaurante. No es el lugar más adecuado para experimentar con nuevas comidas que no has probado nunca. Si tienes que comer en el avión pide una comida que comes habitualmente, y que sepas que te sienta bien al estómago.

Si no vas a comer pero te apetece picar algo, toma alimentos fácilmente digeribles, como naranjas, uvas, barritas de arroz, o palomitas.

Evita los carbohidratos, fritos y salados

Los alimentos con carbohidratos estimulan la digestión. Evita comer arroces, pan y pasta durante el vuelo.

Los alimentos fritos y salados son el mayor enemigo para el estómago en estos casos. Esto es lo que no deberías pedir nunca de comida en el avión.

Come ligero

Elige siempre los platos más ligeros: pescado, verdura, sopas o ensaladas.

Suaviza el estómago

Toma algún remedio natural que actúa como calmante intestinal, como caramelos de menta o te de jengibre.

Evita el café y el alcohol

Café

El café estimula los movimientos del intestino, y el alcohol produce gases y otras anomalías estomacales.

Mantén tus horarios

En los vuelos largos es normal que cambie el horario, y es posible que para tí sea la hora de cenar, pero en tu destino es la de desayunar. El día del vuelo sigue estrictamente tus hábitos habituales, aunque el reloj diga otra cosa. Ya tendrás tiempo de ajustarte cuando llegues.

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Apps de relajación

Durante el vuelo, intenta relajarte. Aprende a respirar para reducir la ansiedad. Existen apps como BellyBio Interctive Breathing o Breathe2relax.

Hemos visto algunos consejos para evitar problemas estomacales y lo que no deberías pedir nunca de comida en el avión.

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